¿Y si emprender es un estilo de vida y no solo crear una empresa?

Ser una persona emprendedora no significa necesariamente tener una empresa, significa reunir características puntuales que conlleven a atacar con eficientes soluciones los problemas; actuar con creatividad en dar respuestas acertadas a cualquier interrogante.
Toda persona emprendedora sabe, que cada revés que tenga; debe hacer lo posible para convertirlo en un paso más hacia el éxito de su proyecto, y por qué no al proyecto de vida.
Al desarrollar un proyecto con pasión te embarga una emoción, una energía positiva que hace que involucres tu proyecto en casi todos los aspectos de tu vida; decidiendo con tus propias decisiones, y de manera equilibrada, qué tiempo darle a cada uno de ellos.
Todo lo que marca una pauta en las actividades cotidianas de una persona, termina por convertirse en un estilo de vida; el emprendimiento no escapa a esta norma.
En todo este proceso de aprendizaje, vas aumentando tu autoconfianza, ya que, si no crees en ti y en tu proyecto, cómo podrás vendérselo a otros. Además, adquieres disciplina fundamental para el manejo de personal. Todos los días se presentan nuevos desafíos, persevera y no te rindas ante las fallas.
Es fundamental aprender a manejar la frustración que arrastra el no conseguir resultados rápidos; en la medida en que nuestro proyecto avanza, nos damos cuenta de que es absolutamente necesario adquirir conocimientos en otras disciplinas.
Además de ir incorporando los nuevos hábitos en nuestra vida y así, estar siempre actualizados y actualizadas.
Si definitivamente podemos hacer del emprendimiento un estilo de vida que al final, nos proporcionará mayor satisfacción personal y profesional.
Nuestra misión en la vida, la misión de EspaiEduca emprender y queremos aprender contigo.

@espaieduca

 

Misión Emprender. Los hábitos de los emprendedores de éxito.

¿ Por que es Importante La Formación Continua ?

Según la ONU, la educación es un derecho de todas las mujeres y los hombres, ya que nos proporciona “las capacidades y conocimientos críticos necesarios para convertirnos en ciudadanos empoderados, capaces de adaptarse al cambio y contribuir a la sociedad”. La educación además está protegida en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y reconocida como uno de los cinco derechos culturales básicos.

Y ya lo decía Nelson Mandela, «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.»”.

Vivimos en una sociedad que vive constantemente profundos cambios, queramos o no, así que lo más interesante para nuestros intereses, tanto personales como profesionales, es apostar por la formación continua como vía para permanecer como personas actualizadas y preparadas para las nuevas circunstancias.

Por otro lado, el mercado laboral está en permanente evolución y las empresas, en un escenario altamente competitivo, buscan nuevos servicios y productos para sobresalir del resto, lo que a su vez requiere de un capital humano en constante reciclaje, que sepa afrontar los retos tanto a nivel de competencias técnicas como de habilidades personales y sociales.

Por tanto, la formación es crucial en el desarrollo personal y profesional de cualquier persona, por el impacto que genera a distintos niveles.

Para las personas trabajadoras la inversión de tiempo en formación incrementará nuestras oportunidades de empleo y competencias. Además, la formación supone un recurso en el mercado laboral ya que cuanto mayor es la formación recibida, se está en mejores condiciones de permanencia en un puesto de trabajo o acceder con más facilidad a otro mas acorde con nuestros objetivos profesionales.

Para las empresas, la formación incrementa la productividad de las personas trabajadoras, aumenta su motivación, genera mayor confianza en la propia organización, propicia un sentimiento de adhesión y pertenencia a la empresa, disminuye la sensación de estancamiento profesional y fomenta la retención del talento.

En la actualidad existen planes de ayuda a la Formación Continua financiados por El Fondo Social Europeo y la Fundación Tripartita. Las empresas pueden disponer de un crédito anual marcado legislativamente en función de las personas empleadas de la empresa y de la cuantía ingresada por la empresa en concepto de cuota de formación profesional, entre otros factores.

Aún con todas estas facilidades hay un gran número de ellas que no llegan a consumir el 100% del crédito que les es asignado.

El beneficio de la formación no es sólo para el trabajador, sino también para la empresa, ya que para ambos supone una inversión para enfrentar los retos del futuro.

Por todo esto merece la pena plantearnos, empresa y personas trabajadoras, si queremos mejorar la calidad de nuestras empresas y adaptarnos a este tiempo o anquilosarnos y depender de un conocimiento limitado que va a impedirnos evolucionar tanto profesional como personalmente.

Desde EspaiEduca ofrecemos formación permanentemente a nuestros colaboradores y colaboradoras y te podemos acompañar en la formación de la plantilla de tu empresa en la materia que necesites.

@EspaiEduca

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